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Mexico



Introducción

El objeto de esta investigaci√≥n, en cuanto que forma parte del proyecto ‚ÄúConstitutions of the World from the late 18th Century to the Middle of the 19th Century‚ÄĚ, coincide cronol√≥gicamente con las primeras etapas de la existencia de M√©xico como Estado independiente. A lo largo de todo ese periodo se promulgaron nuevas Constituciones y se redactaron proyectos constitucionales, consiguiendo as√≠ que M√©xico se incorporara, temprana e intensamente, a la corriente del primer constitucionalismo moderno (atl√°ntico).

No s√≥lo el fracaso de las bases sobre las que se asentaba la sociedad mexicana, sino la destrucci√≥n de su orden y la decadencia de las instituciones supra-locales ‚Äď a excepci√≥n de la Iglesia y, en menor medida, el ej√©rcito ‚Äď ya se hab√≠an producido con anterioridad, a partir de los conflictos generados por las reformas borb√≥nicas de mediados del siglo XVIII y, de manera particular, con las crisis y guerras civiles desencadenadas desde 1808 a 1821. En consecuencia, los constituyentes mexicanos, al igual que ocurri√≥ en los pa√≠ses vecinos del Norte y del Sur del Continente, se vieron obligados (como en Europa) a emprender la tarea de construir y legitimar un nuevo r√©gimen pol√≠tico - realizada, en la mayor√≠a de los casos, por la v√≠a de las reformas ‚Äď y a establecer un fundamento diferente y un elemento integrador de la nueva sociedad mexicana, o al menos de algunas partes de la misma.

En los primeros momentos de su independencia pol√≠tica los constituyentes mexicanos, como, en general, la mayor parte de los de los nuevos Estados hispanoamericanos, trataron de crear un orden capaz de (re)institucionalizar su mundo pol√≠tico y socio-cultural. En este intento, las Constituciones (y las dem√°s leyes) desempe√Īaron una funci√≥n primordial, como pone de manifiesto el hecho de que incluso los caudillos promulgaran sus propias constituciones. En realidad, se trataba de ofrecer una alternativa al viejo y frustrado orden. Y aunque es cierto que el nuevo orden era m√°s bien fr√°gil y a menudo estaba idealizado, el estudio de las Constituciones que lo plasmaban permite, sin embargo, analizar cu√°l era la manera que los constituyentes hab√≠an ideado para ordenar las sociedades y cu√°l era la mentalidad que inspiraba esas tentativas de institucionalizaci√≥n. Porque para conseguir que sus trabajos alcanzaran el √©xito no bastaba con atender las peticiones de las elites, sino tambi√©n tener en consideraci√≥n a los dem√°s estratos sociales. En este sentido, el examen y estudio de las constituciones no es √ļnicamente fundamental para la historiograf√≠a jur√≠dica y pol√≠tica: lo es asimismo para todo aquel que est√© interesado en los aspectos socioculturales[1].

El primer volumen de esta compilaci√≥n est√° dedicado a los documentos nacionales y contiene seis constituciones, catorce proyectos de Constituci√≥n y dos documentos fundamentales. Los textos de √°mbito regional, que son esenciales para un entendimiento profundo del primer constitucionalismo mexicano en su integridad, se recogen en los dos siguientes tomos. Aunque tanto la Constituci√≥n de Bayona, aprobada en 1808 por Napole√≥n, como la de C√°diz (1812), que lo fue por las Cortes espa√Īolas, se promulgaron para M√©xico / Nueva Espa√Īa al igual que para todos los dem√°s territorios del imperio espa√Īol[2], es, sin embargo, la Constituci√≥n de Apatzing√°n (1814) la primera que fue escrita en y para M√©xico. No obstante, la Constituci√≥n de Apatzing√°n solamente se aplic√≥ en las pocas √°reas controladas por sus autores, los insurgentes contra el gobierno espa√Īol. Los dos documentos que la siguen, si bien no son, en rigor, una constituci√≥n, alcanzaron una enorme relevancia en el reci√©n nacido Estado de M√©xico, raz√≥n por la que se consideran componentes cardinales del primer constitucionalismo mexicano. Se trata obviamente de El Plan de Iguala y los Tratados de C√≥rdoba, ambos de 1821: no solamente fundaron el Estado mexicano independiente sino que tambi√©n garantizaron la uni√≥n as√≠ como la igualdad de tratamiento a todos los grupos √©tnicos, adem√°s de consagrar el catolicismo como religi√≥n estatal ‚Äď aspectos todos que figuran en las dem√°s Constituciones de la primera mitad del siglo XIX.

Los primeros proyectos constitucionales que aparecieron tras la separaci√≥n de Espa√Īa estuvieron orientados a implantar un imperio mexicano (bajo el emperador Agust√≠n de Iturbide) pero, aunque fueron discutidos, ninguno de ellos fue aprobado. Un fracaso similar afect√≥ al primer proyecto republicano (incluyendo un voto particular) en 1823. √Čste, en efecto, naufrag√≥ a causa de la elecci√≥n de un nuevo congreso constituyente que opt√≥ por proceder a la realizaci√≥n de un proyecto distinto. M√°s √©xito alcanzaron con posterioridad los dos proyectos presentados por este segundo congreso, en los que ya figuraba una gran parte de los art√≠culos incluidos en los dos primeros textos constitucionales aprobados de los Estados Unidos Mexicanos: el Acta constitutiva y la Constituci√≥n federal (1824). Era el resultado de la decisi√≥n de los diez y nueve estados, cada uno de los cuales dispon√≠a de su propia Constituci√≥n ‚Äď recogidas todas ellas en los tomos 2o y 3o ‚Äď de unirse y crear una federaci√≥n.[3]

En 1831 se llev√≥ a cabo un proyecto de reforma que no lleg√≥ a entrar en vigor. S√≠ lo hizo el proyecto de nueva Constituci√≥n de 1835-1836, estructurado en siete leyes. Tras virulentos enfrentamientos y desacuerdos, la Constituci√≥n de las Siete Leyes (1835/36) implant√≥ un nuevo modelo en sustituci√≥n del sistema federal anterior. Los ulteriores intentos para reformar esta Constituci√≥n en 1840 y para elaborar una nueva en 1842, no prosperaron. M√°s tarde, un nuevo congreso discuti√≥ su propio proyecto para sentar las Bases org√°nicas de la Rep√ļblica Mexicana de 1843. Las Constituciones de 1835/36 y la de 1843 instituyeron una rep√ļblica centralista a consecuencia de lo cual los estados perdieron su autonom√≠a y el derecho de aprobar constituciones regionales. Con el Acta Constitutiva y de Reformas de 1847 volvi√≥ a estar en vigor, si bien con unas esenciales reformas de fondo, el sistema constitucional federalista de 1824 y se reestablecieron nuevamente las Constituciones regionales.

Antes de su aprobaci√≥n, todas las Constituciones mexicanas se discutieron sobre proyectos previos. Para esta compilaci√≥n se seleccionaron √ļnicamente aquellos proyectos que fueron elaborados por comisiones (o miembros de ellas) designadas al efecto por los congresos constituyentes.[4] En unos casos el voto particular de alguno o algunos de los integrantes de la comisi√≥n acompa√Īa el voto de la mayor√≠a. Por razones de espacio, he estimado conveniente no incorporar los discursos preliminares de las respectivas Constituciones, ni los dict√°menes sobre los proyectos, en esta edici√≥n impresa. Tales textos se encuentran en la p√°gina de internet www.modern-constitutions.de. Con todo, se consider√≥ oportuno, en atenci√≥n a sus caracter√≠sticas, incluir el dictamen de la mayor√≠a de la comisi√≥n constitucional de 1847, que no present√≥ un proyecto propio sino que argument√≥ a favor de la restituci√≥n del sistema constitucional de 1824.

He utilizado, para la edición de los textos nacionales, los impresos oficiales, excepto en dos casos dónde no fue posible encontrar ni el impreso original ni el manuscrito. La localización de los documentos constitucionales de las regiones revistió una mayor dificultad, por lo que he tenido que recurrir, para suplir esta laguna, a ediciones más tardías.[5] La ubicación y citación completa se pueden encontrar en notas a pie de página en cada texto concreto.

Las transcripciones se realizaron sin modificaciones y conservan el estilo de los impresos originales. En consecuencia, no existe alteraci√≥n del uso de may√ļsculas y min√ļsculas, ni de tildes ni de los signos de puntuaci√≥n. Ha de tenerse en cuenta que, si bien estos ‚Äúerrores‚ÄĚ ‚Äď en aquel entonces todav√≠a no exist√≠a una ortograf√≠a homog√©nea ‚Äďnos pueden parecer hoy en d√≠a formalmente incorrectos, en modo alguno impiden la comprensi√≥n de los documentos. En casos muy excepcionales se han corregido t√°citamente obvios errores de imprenta y, asimismo, se han introducido corchetes cuando el original resultaba ilegible porque, en ambos supuestos, eran evidentes las letras que faltaban. De todas formas, se puede acceder a los documentos originales y a las ediciones en l√≠nea en www.modern-constitutions.de.

Para la elaboraci√≥n del primer tomo fueron muy √ļtiles las siguientes compilaciones (cl√°sicas):

Coleccion de las Leyes Fundamentales que han regido en la republica mexicana y de los planes que han tenido el mismo car√°cter, desde el a√Īo de 1821 hasta el de 1856, M√©xico: Imprenta de Ignacio Cumplido 1856;

Legislacion Mexicana o coleccion completa de las disposiciones legislativas, expedidas desde la independencia de la rep√ļblica, ordenada por los licenciados Manuel Dublan y Jose Maria Lozano, M√©xico: Imprenta del Comercio 1876ss. [edici√≥n digitalizada disponible en internet: http://biblioweb.unam.mx/dublanylozano/];

Leyes Fundamentales de M√©xico 1808-1967, editado por Felipe Tena Ram√≠rez, 21a ed., M√©xico: Editorial Porr√ļa 1998, y

para los a√Īos 1823 y 1824, la muy valiosa edici√≥n de Manuel Calvillo (La Rep√ļblica Federal Mexicana. Gestaci√≥n y Nacimiento. La Consumaci√≥n de la Independencia y la Instauraci√≥n de la Rep√ļblica Federal, 1820-1824, 2a ed, M√©xico / San Luis Potos√≠: El Colegio de M√©xico / El Colegio de San Luis 2003).

Las colecciones y obras utilizadas en los dos vol√ļmenes dedicados al √°mbito regional aparecen citadas en las respectivas notas al pie de p√°gina.

Deseo expresar mi agradecimiento a los responsables de todos los archivos y bibliotecas que colaboraron en esta edici√≥n. Sin su asistencia y ayuda no hubiera sido posible la presente compilaci√≥n de documentos aut√©nticos. El respaldo de Jos√© Enrique Covarrubias, y el de su ayudante en la UNAM, fue fundamental para la localizaci√≥n de algunos textos. Sin la colaboraci√≥n, que fue mucho m√°s que eso durante un largo periodo de tiempo, y los conocimientos de Miriam Leitner, esta publicaci√≥n no hubiera podido llevarse a cabo. Tal consideraci√≥n es asimismo aplicable a su equipo en Kassel, en especial a Kristina Bl√∂mer y Bozena Namyslo. A Horst Dippel, a quien debo mi contribuci√≥n, agradezco la iniciativa y direcci√≥n profesional del destacado proyecto ‚ÄúConstitutions of the World from the late 18th Century to the Middle of the 19th Century‚ÄĚ.



[1] Para un estudio que aplica este concepto de constitución véase: Dorsch, Sebastian, Ringen um Repräsentation, Konstitution und Institution im Zeitalter der Atlantischen Revolutionen: Verfassung in der mexikanischen Region Michoacán (ca. 1767-1835), Ms. 2008.

[2] Para el Estatuto de Bayona (1808) y la Constituci√≥n de C√°diz (1812) v√©ase el tomo Europa 12, ‚ÄúDocumentos constitucionales de Espa√Īa y Portugal (1808-1845)‚ÄĚ.

[3] En 1830 el estado (interno) de Occidente se disolvi√≥ en dos (Sinaloa y Sonora), y en 1851 fue constituido el nuevo estado de Guerrero. En la presente compilaci√≥n hemos documentado los primeros proyectos de los a√Īos 1840.

[4] Debido a esta restricci√≥n no se incluyen en esta edici√≥n, por ejemplo, los siguientes textos relevantes, aunque no oficiales, de los insurgentes: ‚ÄúSentimientos de la Naci√≥n‚Äú (de Jos√© Mar√≠a Morelos) y ‚ÄúElementos de la Constituci√≥n‚ÄĚ (de Ignacio L√≥pez Ray√≥n), ambos de 1814.

[5] Por falta de tiempo y de recursos no fue posible llevar a cabo una exahustiva b√ļsqueda en todos los archivos regionales.